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House of The Dragon, episodio

8: todo concluye al fin

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Publicado: 12 de Octubre 2022

Tiempo de lectura: 5.5 minutos

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Rey Viserys de House of the Dragon

El octavo episodio de House of the Dragon llegó a VTR+, y vino bien movidito. Con una trama que gira en torno a una sucesión de gran relevancia, como lo es el trono de Driftmark, junto a los últimos suspiros del Rey en este mundo de Westeros, el capítulo estuvo marcado por la tensión, la tragedia y la tristeza. Se nos fue Viserys, un hombre que trabajó hasta el último de sus días. Las AFP estarían orgullosas de él.

El episodio 1×08, titulado como “The Lord of the Tides” (El señor de las mareas), continúa con el juego de ajedrez que la serie nos ha presentado a lo largo de sus entregas anteriores, aunque con un mejor ritmo y mayores dosis de emoción, como las que disfrutamos en Juego de Tronos. Y si antes pedíamos más dragones para una serie que lleva el nombre de estas criaturas en su título, ahora no podemos más que pedir disculpas y tragarnos nuestras palabras. Con este nuevo capítulo, La Casa del Dragón demuestra que no necesita dragones para brillar. Solo con interpretaciones extraordinarias como la de Paddy Considine en su rol de un Viserys, ya vale la pena. El espíritu de Games of Thrones está más vivo que nunca.

Pero, ¿qué más sucedió durante este episodio? Quédate porque a continuación te traemos todo el análisis y resumen de House of the Dragon 1×08. Pero antes, te recordamos que puedes leer nuestras reseñas del episodio 1×01, 1×02 y 1×03, 1×04, 1×05, 1×06 y 1×07 de La Casa del Dragón.

Entre burocracias y sucesiones

Con la desaparición en combate de Lord Corlys, la casa Velaryon busca un reemplazo que ocupe el asiento y se transforme en el Señor de los Mares. En términos legales, dadas las alianzas de antaño, el primer hijo varón de Rhaenyra, Lucerys Velaryon (Elliot Grihault), debería ocupar el trono. Sin embargo, a ojos de la otra familia de sangre real Valyria, el niño es un bastardo. Y no se equivocan.

La audiencia para destrabar esta sucesión se produce en King’s Landing, con Otto Hightower sentado en el trono de hierro, ya que el Rey Viserys está en sus aposentos, hecho bolsa y consumido por su enfermedad degenerativa. Así que todos vuelven allí una vez más. Los bandos están bien marcados, es cuestión de ver quién tira la primera piedra

Una reunión familiar

Poco a poco, los tíos, los primeros y los hijos se reúnen. Como ya es costumbre, a Rhaenyra no la recibe ni el loro, como si la muchacha no fuera elegida por el Rey para ser su sucesora. Pero está bien, sin resquemores. En la mesa chica de la Corte, Alicent se sienta en el lugar de su esposo, que está en cama desde los últimos 4 años, emborrachado de leche de amapolas para suplir momentáneamente el dolor. Entre ella y su padre, la Mano, comandan el timón de todo lo que ocurre en Poniente.

Más tarde llegan los hijos de Rhaenyra, que no se cruzaban con los hijos de Alicent desde hace un lustro. Una de las últimas veces que se vieron, Lucerys dejó tuerto a Aemond (Ewan Mitchell). La tensión es palpable y tangible. Estos cabros se van a machacar más temprano que tarde, y estamos ansiosos por ver esos pleitos sangrientos.

Cada uno de los invitados hace su descargo. Por un lado, está el hermano de Lord Corlys, Vaemond Velaryon (Wil Johnson), quien se postula para suceder a su hermano mayor y hacerse cargo de las tierras de Driftmark. Pero como mencionamos anteriormente, es Lucerys quién por derecho tiene que sentarse en ese trono. 

Cuando Rhaenyra comienza a hablar y defender a su chiquillo, las puertas se abren. Es el Rey, con un bastón y una máscara que cubre la mitad de su cara (pues nos enteramos de que había otro tuerto dentro del cast). Este hace una entrada lenta pero triunfal, y todos se arrodillan a su paso. Tras unas breves palabras, el vejestorio Viserys dice que la única persona que puede aportar algo valioso al respecto es su prima Rhaenys Targaryen (Eve Best), esposa de Lord Corlys. Todo indica que esta ya eligió su bando, apoya la candidatura del hijo de Rhaenyra.

La última aparición pública de Viserys

Si bien durante los últimos segundos del episodio se da a entender que la muerte del Rey está al caer, recién en la próxima entrega lo van a formalizar: “el Rey ha muerto”. Suficiente tuvo que soportar este humilde servidor del Trono de Hierro. Tantos años de paz y prosperidad llegan al final, con una guerra civil que dará que hablar por los siglos de los siglos. Así como con la muerte de la reina Isabel II en nuestro mundo, se vienen tiempos de cambios en Westeros. Y vaya qué cambios.

Según medios internacionales, el actor Paddy Considine (Viserys) recibió un mensaje muy halagador del propio George R.R. Martin. Este rezaba que “su Viserys es mucho mejor que mi Viserys”, en señal de claro respeto. El actor personificó tan bien su papel que dejó en un segundo plano al personaje verdadero del libro. ¡Touché!

Su lenta caminata hacia el trono de hierro es emotiva. Le cuesta horrores llegar, está dando sus últimos pasos con vida. ¡Ya no está para esos trotes! Cuando comienza a subir las escaleras hacia el trono, su corona se cae, y es Daemon, su hermano, quien se la coloca en la cabeza cuando el Rey se sienta. Este momento no estaba en el guion, de hecho se filtró que la escena fue improvisada por Matt Smith y Paddy Considine, y que le gustó harto a toda la crew.

Una escena muy emocionante, si consideramos que años atrás Viserys lo rechazó a Daemon cuando éste le pidió la mano de su hija. El amor entre hermanos triunfó. ¡Que viva la familia!

Daemon Targaryen colocándole la corona al Rey Viserys en House of the Dragon

Un nuevo derramamiento de sangre, y van…

Los derramamientos de sangre son moneda corriente cuando se reúne la familia, y esta vez no fue la excepción. Ante la negativa del Rey y compañía para el pedido de Vaemond Velaryon, el hermano de La Serpiente Marina comienza a despotricar a diestra y siniestra contra los hijos de Rhaenyra. En efecto, los llama bastardos, gritando a los siete vientos. Viserys exige que le corten la lengua, pero Daemon rápidamente se para detrás de él y le corta la cabeza a la altura de la boca: “que se quede con la lengua”, sentencia. 

Desde un sector cercano, su sobrino Aemond lo ve con una sonrisa cómplice. ¿Siente algo por su tío? ¿O es el deseo de pelear que palpita alocadamente? Quizás se aproxima una feroz batalla entre Ceraxes y Vhagar.
Tras la tensión de la audiencia, el Rey pide que la familia se reúna una vez más para compartir una cena. Alicent le reza a los dioses, le tira flores a Rhaenyra y viceversa. El Rey, muy conmovido, se quita la máscara y les recuerda que él, antes que un monarca, es esposo, tío y hermano; y que quiere a toda costa que la paz se expanda y se terminen los pleitos entre la familia. ¡Iluso! Bueno, al menos el pobre Viserys no va a estar vivo para ver todo el mar de sangre que se aproxima. Y ni hablar de la casi extinción de la imponente familia Targaryen, de la cual seremos testigos a través de VTR+. ¡La Danza de los Dragones está a la vuelta de la esquina!