¡Conoce más!

¡No te pierdas nuestros estrenos!

Suscríbete a nuestro newsletter

Novedades

House of the Dragon,

episodio 4: alguien tiene que morir

Escrito por:

Publicado: 12 de Septiembre 2022

Tiempo de lectura: 5 minutos

Fotografía:

Daemon Targaryen sosteniendo el collar de Rhaenyra

Así como el viejo dicho dice que todos los caminos conducen a Roma, en House of the Dragon los caminos llevan al Trono de Hierro. Todo gira alrededor de quién se va a sentar allí para gobernar a las próximas generaciones. El Rey Viserys permanece como la figura política principal, sin embargo, el terreno se empantana tras el nacimiento de Aegon II, su primogénito varón. Todos y todas tejen sus propias telarañas, crean rumores y están al acecho para obtener una tajada de lo que sea. 

El nuevo episodio de La Casa del Dragón, titulado “King of the Narrow Sea” (Rey del Mar Angosto), continúa transitando ese sendero político-económico que se vio con anterioridad. ¿Con quién se casará Rhaenyra? ¿Cómo se posiciona en este nuevo escenario Daemon Targaryen? ¿Qué planes tiene La Serpiente del Mar, Lord Corlys Velaryon? Preguntas que se responden en este capítulo, que a continuación analizamos.

Antes, te recordamos que puedes echarle una leída a nuestras reviews del episodio 1×01, 1×02 y 1×03 de House of the Dragon.

El regreso del nuevo héroe

Tras el éxito en Los Peldaños de Piedra, Daemon regresa a Poniente en el lomo de su dragón, que por cierto, es el único vistazo a una de las criaturas en todo el capítulo. (¿todos queremos ver dragones, verdad?). La cuestión es que el hermano del Rey aparece con una corona. Para sorpresa de toda la Corte Real, el ejército que luchó contra Craghas Drahar lo coronó Rey del Mar Angosto gracias a sus hazañas. ¡God save the King!

Daemon se inclina y le ofrece la corona a su hermano. Quiere volver a su lado. Los Targaryen hacen las paces. En la unión está la gloria, dicen. Pero Daemon tiene sus propios planes secretos. Daemon y Rhaenyra ponen en la mesa la disputa que rodea toda la política matrimonial. Para él, es sólo una cuestión transaccional: dinero y tropas por un anillo. Según el guerrero, una vez que ella esté casada podrá hacer lo que quiera. Pero Rhaenyra opina que para una mujer es una sentencia a muerte.

Lo cierto es que ya supimos ver tácticas similares a lo largo de la serie predecesora. Así como en Juego de Tronos Tyrion Lannister trazó su destino desde el interior del castillo hacia afuera, Daemon puede estar planeando una emboscada de proporciones milenarias. Hay que armarse de paciencia y esperar. 

Un golpe de realidad

Siguiendo con esta esperada sociedad, Daemon le entrega un mapa y ropa de ciudad a la princesa. Así es como se escabullen de la Guardia Real y salen a la noche, fuera del castillo. Daemon le muestra toda clase de actividades relacionadas al mundo nocturno, principalmente las de una Casa del Placer. Allí, Daemon le dice a Rhaenyra que se entregue a la lujuria, que sea libre. ¡Y se besan a la vista de muchos testigos! Volvió el incesto al que nos tenían acostumbrados los Lannister en Games of Thrones.

Sabemos que los Targaryen tienen tradiciones medias turbias, pero cuando Otto Hightower le informa al Rey lo sucedido durante la noche, este pierde el control y exige una audiencia con su hermano. Daemon, totalmente arriba de la pelota luego de haber tomado como condenado, se presenta por la mañana y le pide al Rey la mano de su hija, o su sobrina, dependiendo de cómo se mire.

Viserys cree que casando a Rhaenyra con uno de los hijos de Corlys Velaryon las aguas se pueden calmar. Son las dos casas más ricas y fuertes de Westeros. Pero el orgullo de La Serpiente del Mar está herido desde que el Rey rechazó a su hija y se casó con Alicent Hightower. 

Alianzas peligrosas

Lo vimos cientos de veces en Game of Thrones. Cada comentario y cada susurro tienen un propósito. Nadie deja nada al azar. Por el contrario, son movimientos fríamente calculados, como diría el Chapulín Colorado.

Luego del éxito de Daemon en Los Peldaños, el verdadero gerente comercial de la zona es Velaryon. Y este, lleno de odio con los Targaryen, planea un nexo marital sin precedentes en la historia del universo. Poniente y las Ciudades Libres, ¿juntas por primera vez? Lord Corlys quiere casar a su hija Lena con el hijo de un señor de Bravos. Esto atenta contra la supuesta paz que reina en Kings Landing. Otto Hightower lo sabe y le sapea estos rumores al Rey.

Por otro lado, Rhaenyra juega con fuego. Son las hormonas, quién sabe, pero lo cierto es que la princesa vuelve a sus aposentos en el castillo e invita a su guardia personal Sir Criston Cole. En una escena horny digna de una película erótica (de esas que canales como I.Sat y The Film Zone solían televisar por las madrugadas), la princesa pierde la virginidad con el Caballero Real. Esto, por el momento, es algo que solo saben ellos dos. Pero si sale a la luz, peligra el trato matrimonial que el Rey Viserys necesita. Ese momento de calentura podría arruinarlo todo.

Finalmente, el Rey quiere hablar con su hija para ver qué tan cierto es lo que se comenta sobre ella y su tío y, además, terminar con la falta de comunicación al otro lado del mar. Rhaenyra tira al choque a la Mano, Otto Hightower. Ella se va a casar con el hijo de Corlys Velaryon, pero la Mano tiene que pagar los platos rotos. Viserys no puede volver a confiar en él, y le quita el puesto ya que no están alineados como antes. Así, el reino busca una nueva mano, por lo que los pretendientes serán miles.

Él sigue confiando en su hija. Cuando hablan, la daga que heredó de Aegon el Conquistador arde ante los ojos Targaryen. “De mi sangre viene el príncipe que fue prometido. Y suya será la Canción de Hielo y Fuego”, dice el grabado a fuego en la famosa daga. Si la miran bien, es la misma daga que utiliza Arya Stark para matar al jefe de los White Walkers algunos cientos de años después, pero esa es otra historia.

Daga heredada de Aegon el Coquistador ardiendo en el fuego

La temporada sigue avanzando a fuego lento. Todavía parecen no tirar toda la carne al asador, aunque se siguen moldeando los cimientos de lo que, esperamos, vendrá: fuego y sangre. Porque siendo sinceros, a estas alturas echamos de menos un repertorio más amplio de escenas de acción. Amamos el desarrollo de las tramas políticas y de los hilos que cada personaje mueve, pero también queremos muertes, violencia, y en general, momentos impactantes que nos dejen helados. 

Por el momento, House of the Dragon nos entusiasma, pero aún lejos de lo que nos provocaba Games of Thrones. Quedan 6 capítulos de esta primera temporada, que por supuesto seguiremos viendo sin costo adicional con los beneficios de un plan de televisión VTR.  Rezamos para que a partir del próximo episodio tengamos más acción, ¡y más dragones!