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La historia real de Patch Adams,

la película de Robin Williams

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Publicado: 15 de Marzo 2023

Tiempo de lectura: 2.5 minutos

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Patch Adams sonriendo
Fuente: Patch Adams/Facebook

El otro día, navegando por el botón VOD de nuestro control remoto, nos dimos cuenta de que una película clásica de la infancia de muchos había llegado al catálogo de VTR+. Hablamos de Patch Adams (1988), la cinta que nos mostraba a ese médico tan único que con su risa alegraba la vida de sus pacientes. Un profesional de la salud que ya quisiéramos tener en nuestra clínica más cercana (cubierto por Fonasa, en lo posible).

Al ver la imagen de esta película en la plataforma, se nos vinieron varios flashbacks de sus escenas a nuestra cabeza. Y es que además de momentos cómicos, la trama también nos presenta situaciones dramáticas y emocionantes, que nos recuerdan que la cinta está basada en hechos reales. Sí, porque si no lo sabías, Patch Adams existe, y su historia es aún más fascinante que la de la película protagonizada por Robin Williams.

¿Quieres conocerla? ¡Sabemos que sí! Por eso, a continuación te contamos la historia real de Patch Adams, el médico y activista social de Estados Unidos que tuvo un enfoque poco convencional de la medicina. ¡Un experto en la risoterapia!

Un bicho raro entre la gente

Nacido en 1945 en Washington, D.C, Hunter “Patch” Adams desde muy pequeño tuvo que sufrir comentarios de la gente, pues lo trataban de raro, tonto y poco varonil. Su padre era soldado, así que creció en un ambiente estricto y restrictivo.

Pero de tonto no tenía ni un pelo, pues a Adams siempre lo movió su deseo de justicia. “Me metía en problemas con mis compañeros (de colegio), que me pegaban por enfrentar el racismo que me rodeaba. Yo era un niño extraño. Al final de mi adolescencia fui hospitalizado tres veces porque no quería vivir en un mundo de tanta violencia e injusticia“, comentó en una ocasión, según recoge El Mundo. 

Así es, Patch tuvo intentos de suicidio, razón por la que a los 18 años fue ingresado a una institución mental en la que pasó tiempo con otros pacientes. Y allí, se encendió esa llama interna que nunca más se apagó. Un fuego que lo motivó a querer pasar el resto de su vida ayudando a las personas a superar sus enfermedades. De esta manera, comenzaría su revolución de la salud.

Patch Adams alegrando a sus pacientes en el hospital
Fuente: The Associated Press

El arte de curar con la risa

Después de salir de la institución, Patch decidió estudiar medicina, matriculandose en la Universidad de Virginia. Ahí comenzó a desarrollar su filosofía de tratamiento de pacientes, creyendo firmemente que la atención médica debía tener como foco el bienestar emocional y mental de las personas, y no solo su salud física. Pero no solo eso, sino que los médicos también debían ver a sus pacientes como seres humanos, conocerlos y empatizar con ellos, en lugar de considerarlos como meros casos clínicos. ¡Un adelantado!

A medida que avanzaba en sus estudios de medicina, Patch comenzó a trabajar en un hospital local, donde llevó a la práctica su filosofía de la medicina. Se disfrazó de payaso y visitó a los pacientes en sus habitaciones, llevándoles alegrías y risas. Obviamente, esto no le pareció a sus colegas, que lo encontraron ridículo. Pero a Adams le importó un comino, continuando con sus métodos poco convencionales. Poco a poco, fue demostrando que la risa y el amor podían ser tan efectivos como los medicamentos para ayudar a los pacientes a sanar. Un héroe sin capa.

Después de titularse como médico, Patch fundó el Instituto Gesundheit! en Virginia Occidental, en 1971. En esta organización, comenzó a ofrecer atención gratuita a los pacientes, con espacios amistosos que no les causaran miedo. Desde ese momento hasta la fecha, los pacientes y los médicos viven juntos en una comunidad, donde la atención médica se brinda gratis, y en la que los pacientes juegan, ríen, y en definitiva, son protagonistas activos de su propia recuperación. ¡Ojalá hubiesen más centros como ese en el sistema de salud!

La película Patch Adams es una representación emocionante de la vida y la filosofía de este extraordinario doctor. Un testimonio del poder de la compasión y la empatía en la atención médica, que ha inspirado a generaciones de profesionales y activistas sociales. ¡Ver Patch Adams debería ser obligatorio en todas las facultades de medicina!