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¡Annabelle existe! Conoce la

historia de la muñeca real que inspiró las películas

Escrito por:

Publicado: 18 de Octubre 2022

Tiempo de lectura: 3.5 minutos

Fotografía:

Muñeca Annabelle, Saga El Conjuro

A fines de los 80 llegaba al cine de terror la historia de un muñeco poseído por un infame asesino. Chucky fue su nombre, y desde entonces causó pesadillas en miles de niños con sus cruentos crímenes y su sed de sangre. Pasó el tiempo, y parecía que no volveríamos a ver un juguete tan terrorífico como ese en la gran pantalla… hasta que llegó Annabelle, sacando sus trenzas y golpeándolas contra la mesa para imponer respeto.

Así es. En 2014 arribó la película spin-off de esta espeluznante muñeca, a quien habíamos visto un año antes en El Conjuro. Desde su estreno, rápidamente se convirtió en uno de los personajes más icónicos de Expediente Warren, siendo la culpable de muchos gritos y sustos con sus apariciones. Por suerte, es todo ficción, así que podemos irnos a dormir tranquilos luego de ver sus películas… ¿verdad?

Corre por tu crucifijo y tu agua bendita, porque te tenemos noticias: Annabelle es una muñeca real. De hecho, ¡puedes ir a visitarla al museo de los Warren! Sí señor, puedes verla cara a cara para comprobar en primera persona si tiene o no malas vibras. Y para que te enteres de toda la historia de la Annabelle real, a continuación te traemos los detalles de esta escalofriante muñeca que James Wan llevó a la pantalla grande. Ah, y de la que puedes disfrutar de sus películas en VTR+.

Érase una vez en 1970…

Todo inició en 1970, cuando una mujer compró una vieja muñeca de trapo, perteneciente a la línea de juguetes Raggedy Ann Doll. ¿La razón de la compra? Quería darle un regalo a su hija Donna, una joven estudiante de enfermería de 20 añitos.

A Donna le gustó mucho el obsequio, tanto que se lo llevó al departamento que compartía con Angie, una amiga también estudiante. La colocó en su habitación como adorno, ya que le recordaba a su madre. Hasta ahí, todo bien. La simpática muñeca, que por cierto, tiene un aspecto muy distinto al que vemos en las películas, no parecía tener nada raro.

Los sucesos extraños comenzaron a darse poco a poco. Primero, pasaba que Annabelle cambiaba de posición y lugar: si la dejaban sentada en una cama, luego la encontraban parada en la puerta de entrada, por ejemplo. La muñeca parecía tener vida propia para moverse por la casa cara de palo. 

Después, la cosa se puso color de hormiga, pues empezó la pasión de la muñeca por la escritura. En el hogar comenzaron a aparecer notas con tétricos mensajes, como “Ayúdame”, “¿Me echas de menos?” o “Salva a Lou”, quien era el pololo de Donna por aquel entonces. ¡Muy turbio!

Y las cosas se tornaron aún peor. Un día, un amigo de las chicas fue al departamento y se quedó a dormir. La cosa es que el tipo despertó sintiendo que alguien le miraba. Y efectivamente la demoníaca Annabelle estaba frente a él, mirándolo. El muchacho sintió dolor en su cuello, como si lo hubiesen estrangulado… Lo revisaron y vieron que tenía heridas y arañazos en todo el cuerpo. Te pasaste para sádica, Annabelle.

Muñeca Annabelle real

Los Warren entran en escena

Sucumbiendo ante el miedo, Donna decide llamar a una médium para saber qué estaba pasando. Ella les cuenta que la muñeca tenía en su interior el alma de una niña muerta, de nombre Anabelle Higgins. Y que su único deseo era tener un grupo de amigas. No somos expertos, pero molestar y arañar a los demás no parece una buena forma de hacer amistades. 

Tras esta revelación, Donna busca ayuda con un sacerdote, y a su vez, este decide llamar a gente experta. Hablamos de una pareja que por aquel entonces ya era conocida por desayunar espíritus y domar demonios. Sí, nada más ni nada menos que el matrimonio conformado por Ed y Lorraine Warren, los cazafantasmas de Connecticut.

Estos investigadores de lo paranormal llegaron a la conclusión de que la muñeca no estaba poseída por Anabelle Higgins, sino que era manipulada por un espectro inhumano. De hecho, esta presencia no quería estar dentro de la muñeca, sino que buscaba poseer a un humano, tal como Charles Lee Ray en Chucky: el muñeco diabólico (1988)

Finalmente, los Warren se llevaron a la muñeca y la instalaron en su Museo de lo Oculto en Connecticut, en donde los visitantes pueden verla cara a cara, como te comentábamos en un inicio. Annabelle permanece privada de libertad en una caja de madera, sellada con un cristal. Hay un cartel que avisa a los visitantes sobre el peligro que tiene esta muñeca, para que ni se les ocurra robarla. Además, por si las moscas, un sacerdote va al lugar dos veces al mes para rociar agua bendita a Annabelle. ¿Será suficiente?

Muñeca Annabelle real

Esta es la historia real de Annabelle, una muñeca de apariencia simpática, pero que todo indica oculta un terrible mal en su interior. Y tú, ¿te atreverías a ir a visitarla? Una cosa es ver su representación en las películas, y otra es ver la original…