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Desde El exorcista hasta El Conjuro:

un repaso a las películas de exorcismos

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Publicado: 24 de Octubre 2022

Tiempo de lectura: 4.5 minutos

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Regan MacNeil, El Exorcista

La lucha entre el bien y el mal. Dios contra el Diablo. Sacerdotes contra demonios. Las películas de exorcismos son el subgénero predilecto de muchos fanáticos del horror. Y es que tienen un componente especial: según distintas creencias religiosas, las posesiones pueden ser posibles… lo que les da una fascinante y aterradora pincelada de realismo.

Sí, sí, sabemos que no hay un respaldo científico que avale la veracidad de las posesiones demoníacas. Pero el hecho de que existan registros y de que películas declaren basarse en sucesos reales, hacen que las cintas de este tipo nos den un temor extra, que nos haga persignarnos antes de ir a dormir. Si el mismísimo Vaticano imparte cursos de exorcismos, ¿por algo será, no? ¿Cómo no sentir aunque sea un pichintún de miedo?

Como sea, las tramas de exorcismos y expulsión de espíritus malignos son tan antiguos como el hilo negro, pero su popularidad en el cine tardó en llegar. En los 60 e inicios de los 70, era el suspenso, los monstruos (con una mezcla de ciencia ficción) y los fantasmas quienes dominaban la escena del horror. Hasta que llegó diciembre de 1973. Ese mes, en el que todos estamos llenos de espíritu navideño y alegría, vio nacer a un engendro cinematográfico que marcaría un nuevo rumbo del terror, y que prácticamente crearía el género de las cintas de exorcismos.

El comienzo de todo

Incluso si no eres un fan del tema, muy probablemente sepas de qué película estamos hablando. ¿Te suena Regan MacNeil? La pequeña poseída por el demonio Pazuzu, quien jugaba con el cuerpo de la pobre, haciéndole girar la cabeza en 360° y retorciendo su cuerpo de manera totalmente grotesca. Sí señor, nos referimos a El Exorcista, la que es, para muchos, una de las películas más terroríficas de la historia.

¿Cómo olvidar la escena en la que Regan poseída le vomita en la cara al padre Karras? ¿O cuando baja las escaleras en cuatro patas, boca arriba, como una araña? Y por supuesto, ¿cómo olvidar su canción principal, que te pone la piel de gallina? El exorcista, dirigida por William Friedkin, marcó un hito en las películas de terror, popularizando las tramas de posesiones demoníacas. 

La producción, que se inspiró en una novela de William Peter Blatty, fue aclamada por la crítica, ganando Premios Oscar, metiéndose de lleno en la cultura popular y alcanzado la gloria como una de las mejores películas de terror de la historia. Desde su estreno, comenzaron a desarrollarse una mayor cantidad de películas de exorcismos o posesiones, entre las que destacan títulos como el clásico Horror de Amityville (1979). Ah, y obvio que también la secuela de El exorcista, de nombre El Hereje (1977).

Regan MacNeil, El Exorcista

Evil Dead: la serie B entra a la cancha

Años 80. Las películas de exorcismos se instalan, pero el slasher sigue siendo el rey. La masacre de Texas (1974), Halloween (1978) y Viernes 13 (1980) son algunos de los peces gordos que dominan la escena. Y en ese contexto, surge un peliculón que rescata la esencia de estas películas (un asesino matando jovencitos y jovencitas), pero añadiéndole el componente de la posesión demoníaca.

Señoras y señores, nos ponemos de pie para hablar de la ópera prima de Sam Raimi, Evil Dead (1981), también conocida como Posesión Infernal. La historia de un grupo de jóvenes universitarios que se van a pasarlo bomba en una cabaña, pero que pronto comienzan a ser atacados y poseídos por unos sádicos espíritus.

La película mezcló lo mejor de ambos géneros, metiéndole hartas dosis de sangre. Sin contar con el presupuesto de otras cintas, Evil Dead logró presentar unos increíbles maquillajes y perturbadores efectos especiales, que produjeron ese asco y ganas de no querer seguir mirando a la pantalla, como sucedió en El exorcista, por ejemplo.

Hombre ensangrentado en Evil Dead

La década perdida y el nuevo milenio

Durante los 90, no hubo ninguna película de posesiones que marcara la pauta. Entre thrillers terroríficos como Misery (1990) y El silencio de los corderos (1991), y un nuevo aire slasher con títulos como Scream (1996), Sé lo que hicieron el verano pasado (1997) y Leyenda urbana (1998), el cine de terror no vio nacer a una cinta de exorcismo que trajera un soplo fresco al género. Quizá Estigma (1999) podría considerarse como un gran título del género, aunque su trama no trata exactamente de una posesión. 

Pero esta temporada de vacas flacas se revirtió con la llegada del siglo XXI. Salieron películas como El exorcismo de Emily Rose (2005), La profecía del no nacido (2009), El rito (2011), Exorcismo en el Vaticano (2015), Exorcismo en el séptimo día (2021), y muchas más. Todas ellas con algo en común: espíritus o demonios intentan entrar en el cuerpo de personas, situación que lleva a la intervención de curas o agentes del Vaticano para dar cara al mal.

Imagínate. Más de 40 años desde el estreno de El exorcista, y su legado sigue más vivo que nunca.

El Conjuro: ¿el nuevo rey de las posesiones demoníacas?

En 2013 llegaría un nuevo peso pesado a imponer sus términos y convertirse en LA SAGA de terror contemporáneo. Y obvio, a dar otra bocanada de vitalidad a las posesiones. 

Las películas de El Conjuro (2013-2021), que nos muestran los casos paranormales a los que el matrimonio de Ed y Lorraine Warren tuvieron que enfrentar, han sabido entrar en la cultura popular, como en su momento lo hiciera la historia de Regan MacNeil.

Para los puristas y fundamentalistas del “todo pasado fue mejor”, comparar la saga de El Conjuro con El exorcista puede ser una verdadera blasfemia. Pero ambas tienen elementos en común, partiendo por el éxito que han cosechado, pasando por que las dos tratan de entidades malignas que poseen cuerpos y causan terror, y terminando con que están inspiradas en hechos reales.

Cada una en su época, han sabido impactar en el público y posicionarse como el referente en el género. Por parte de la saga de El Conjuro, quizá se privilegia más la construcción de la tensión, atmósfera y el juego de sombras en las escenas, que en la caracterización y efectos espeluznantes en los personajes, que hicieron tan icónica a El exorcista.

Hoy en día, la franquicia que iniciara James Wan es la más reconocida dentro del mundo de las posesiones. Y aunque no tiene a sacerdotes como la fuerza que lucha contra los entes, sí tiene a un matrimonio de investigadores paranormales capaces de hacerles frente. Ed y Lorraine Warren son los padres Karras y Merrin de nuestro tiempos, protagonistas de escenas que sorprenden y asustan con su nivel de terror.

Niño poseído en película El Conjuro