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Columna | El peligro de

mezclar tonos en Studio 666

Escrito por:

Publicado: 13 de Octubre 2022

Tiempo de lectura: 4 minutos

Fotografía:

Dave Grohl gritando en la película "Studio 666"

Foo Fighters es (y será) una de las bandas más reconocidas del género del rock. El triste fallecimiento de Taylor Hawkins cerró un capítulo de décadas de duración, que nos dejó muchísimos hitos que son recordados por todo el mundo. Tanto así, que no todos sabían que el 2021, Dave Grohl y compañía estrenaron un largometraje protagonizado y centrado por la banda: Studio 666, también conocido como Terror en el Estudio 666.

En éste, el ex Nirvana está obsesionado con encontrar la canción perfecta para su décimo álbum, que necesita ese sonido especial que los pueda distinguir. Su vocación es a tal punto que la obsesión se vuelve una maldición (literal) que lleva a la banda a situaciones de locura, jugando con el terror brutal y la comedia más disparatada.

Lo irónico es que la trama es una reflexión de lo que la película busca provocar en su audiencia. Studio 666 también quiere encontrar esa mezcla de tono perfecto entre el susto (o suspenso) y la risa, llegando a algunas buenas notas, pero desafinando en el camino. Es una constante tira y afloja que trataré de explicar en esta columna: el por qué no es mala idea, pero también por qué es difícil de lograr.

El terror contemporáneo

Es impresionante ver lo mucho que ha avanzado el género del terror en los últimos años. Desde el clásico slasher, hasta nuevas formas de intriga y suspenso de títulos como Nope (2022) o The Blackphone (2022) , incluso ganando Oscars a Mejor Guion Original (algo reservado más para dramas) con Get Out (2017). El terror ya no es solo gritos y sangre, si no que incluso pueden ser dudas existenciales, conceptos o hasta colores.

Por eso mismo, este género ha creado una plataforma para combinar y ser más versátil, inclusive con el humor. Ojo, no me refiero a hacer comedias con referencias a películas de horror, o en forma de parodias. Me refiero a balancear cierto humor con momentos de tensión. El poder reírse nerviosamente para liberar los músculos apretados. Jordan Peele entiende esto muy bien, aunque de forma más sutil.

Studio 666, por otro lado, es muchísimo más atrevida. El desafío consiste en poder dar o decir más tonterías, sin perder el tono perverso que es base de la trama. Los efectos prácticos y la música de rock pesado permiten mantener el ambiente sombrío. Y cuando no tiene esto, los momentos de comedia PODRÍAN ayudar a pasar mejor el rato. 

El humor de los Foo Fighters

Digo “podrían” en mayúsculas porque este es el punto en donde creo que la película desafina. Tranquilos, hay mucho que disfrutar. Sin embargo, la producción protagonizada por Dave Grohl y dirigida por BJ McDonnell peca en tratar diferentes estilos de humor, unos que pegan mejores que otros. 

(SINIESTROS SPOILERS EN EL SIGUIENTE PÁRRAFO)

De hecho, hay momentos realmente divertidos: Lionel Richie y Dave Grohl comparten la mejor escena de la película, mientras que Pat Smear y Nate Mendel hacen uso práctico de un cliché de la industria. Se nota que había ciertas cosas que podían ser el fuerte de la banda, como chistes sobre músicos y autoreferencias. 

Eso sí, esto tampoco es suficiente. Si bien Dave Grohl siempre ha tenido una amabilidad con las cámaras, gracias al uso de sus expresiones con sus ojos, la banda en realidad no sabe actuar por sobre sus verdaderas personalidades. Eso hace que cuando no están hablando de lo que saben, se note demasiado que están actuando y como la película está en dos gamas extremas de comedia y terror, esto pasa usualmente.

En mi opinión, el guion se la dejó difícil a la banda, que trató de comer un poco más de lo que puede masticar. Sí creo que, dentro de este enjambre de ideas, habían buenos momentos que son bastante rescatables.

Dave Grohl y Taylor Hawkins en la comedia de terror "Studio 666"

¿Cómo encontrar el sonido perfecto?

Como mencioné antes, la película nos pone a los Foo Fighters buscando el sonido perfecto para su nuevo álbum y las complicaciones que esto trae. Misma metáfora que ocupamos para quien busque combinar géneros, como es el caso del humor y el terror. Y aunque Studio 666 no sea el mejor ejemplo, sabemos que con el intento y error se pueden crear cosas tan buenas como “Everlong” o “These Days”. 

Es divertido pensar que gran parte del mérito de esta banda ha sido mantenerse en sus raíces y evolucionar a partir de estas, ya que lo mismo le faltó a la película. Es el enfocarse en las raíces (o los fuertes que escribí anteriormente) para dar con algo nuevo. Toda película que ha tenido cierto nivel de éxito en la mezcla de tipos de filmes siempre supo qué perspectiva iba a tomar para el terror, como también para el humor, de manera que siempre se encuentre balanceado.

Entre más rápido se entienda esto, más increíbles historias podremos ver. Incluso, podría decir con confianza que hay un corte de Terror en el Estudio 666 de 40 minutos que son sólidos, donde se encontró ese equilibrio o balance que buscamos. La aparición corta de Will Forte y Whitney Cummings apoyaron a esto, pero claro, hay otros 60 minutos de intentos que no dieron mucho en el clavo.

Si me preguntan, Foo Fighters, Dave Grohl, Taylor Hawkins y compañía se atrevieron a mostrar una idea en la que, a pesar de que no pudieron encontrar esa “canción” que buscaban, sirve como intento. ¿Qué banda no ha sacado un álbum que no te gusta tanto? Eso no quiere decir que la banda sea mala o que haya algo malo contigo si es que sí te gustó el álbum, solo que los más ambiciosos buscarán lo difícil de conseguir, y eso se agradece. 

El terror seguirá evolucionando como una buena banda de rock.